No sé muy bien cómo he pensado esto. Supongo que viendo tras los fogones de un restaurante una abuela de unos 80 años, amasando una pasta, que era la masa de una empanada. Muchos de nosotros conocemos algunas recetas de cocina, y de saber hacer doméstico, gracias a estar en contacto con nuestros abuelos y abuelas, y con nuestros padres y madres. Estábamos mucho tiempo con ellos, les veíamos hacer, y preguntábamos (ya se sabe, la infinita curiosidad infantil), y ellos contestaban. De ahí, de esa tradición oral, hemos aprendido cosas tales como que la levadura de París, es la mejor para amasar buñuelos y croquetas, o que el amoníaco bien diluído es lo mejor para quitar manchas de las tapicerías, e incluso que el tricloro es el mejor desengrasante.
Creo que de todos ellos, en la actualidad sólo se vende el amoníaco. Por no decir lo de las monedas en los redundantes chichones. (No creo que la tarjeta de crédito tenga el mismo efecto)
Hoy en día, los hijos llegan más tarde, y aunque los abuelos viven más, suelen vivir lejos de sus nietos, y claro está, esa transmisión se pierde (se ha perdido) Me pregunto, cómo recuperar esos aromas de una cocina hecha con horas y horas, esa sabiduría de la vida a base de hacer, corregir y aprender.
De momento, podemos encontrar videos como estos:
sábado, 12 de septiembre de 2009
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Un poco por casualidad he llegado hasta las costas de tu blog, pero por aquí me quedo, pues he encontrado excelentes letras y unos aires absolutamente cautivadores. Un saludo.
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